Una composición de bodegón íntima y expresiva que representa una botella verde, vasos y un tazón con fruta, realizada en carboncillo y delicados pasteles de colores sobre papel de tonos cálidos.
La composición revela fuertes afinidades con los principios constructivistas del Taller Torres García, particularmente a través de su organización geométrica, sus formas simplificadas, sus contornos negros expresivos y su paleta sobria de verdes, ocres y tonos rojizos.
La obra presenta similitudes estilísticas con las primeras composiciones de bodegones de José Gurvich, especialmente aquellas relacionadas con su período formativo a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950.